En grandes organizaciones o en empresas en que el tamaño de la red cambia constantemente, resulta difícil mantener un direccionamiento IP estático.
Entonces es aquí donde el servicio de DHCP (Dynamic Host Configuration Protocol) entra en juego, aunque a muchos administradores de red no les guste, puesto que se pierde “cierto control en la red”. De todas formas si este servicio se configura y se ajusta correctamente puede resultar muy beneficioso en los casos antes mencionados.
- Decidiremos qué IP vamos a asignar a nuestro servidor DHCP
- Qué rango de IP vamos a utilizar
- nº de máquinas que van a poder conectarse.